lunes, 5 de abril de 2010

HANOI ROCKS, Bangkok Shocks Saigon Shakes Hanoi Rocks (Johanna, 1981)

Para cuando llegue a mi departamento lo único que me mantenía de pie era la suerte. Andaba tan borracho que estaba casi ciego, y lo poco que veía aparecia nublado. Como me imagino que debe de ser estar envuelto en una nube. Habia caminado cinco cuadras desde la fiesta hasta mi departamento y aunque trate de disimular la borrachera para no ser arrestado, mi caminar era un culebreo exagerado y un balanceo de equilibrista de circo. Una vez en el piso encendí un cigarrillo, introduci Bangkok Shocks Saigon Shakes Hanoi Rocks en el stereo y me eche en la cama a mirar las bolas de humo que emanaban de mi boca y se mezclaban con la negrura del final de la noche. Aun no se porque escogi este disco. Los sonidos joviales y amanerados de Hanoi Rocks no se usan para terminar la juerga sino para empezarla y hasta para coronarla.

No recuerdo terminar el cigarrillo. Tampoco recuerdo arrojarlo en el tacho de basura, que dicho sea de paso estaba lleno de papeles. Lo que si recuerdo es despertarme al sentir que una chispa de fuego me quemo el brazo. Cuando abri los ojos y mire el techo me di cuenta que el cuarto estaba lleno de humo. Mire hacia la derecha y pude ver las lenguas de fuego que se levantaban desde el tacho y alcanzaban al menos el metro y medio. Me entro un pánico que me enfrio la sangre. Me levante con una rapidez que avergonzaría a Flash Gordon y corri con el tacho en llamas hasta el baño. Lo tire en la ducha, prendi el agua y respire profundo. Las llamas se apagaron rápidamente. El tacho de basura de plástico se habia torcido y se había encogido a un tercio de su tamaño original. Por suerte no me queme nada.

Esa noche no pude dormir. Cuando el peligro había pasado, abri la puerta del departamento y también todas las ventanas para que circule el aire. La atmosfera estaba chamuscada y recargada con un intoxicante olor a plástico quemado. Mi corazón siguió latiendo acelerado por al menos una hora. Me sente frente al televisor apagado y pense que sino hubiera sido por esa chispa de fuego podría haber muerto. Sino por asfixia, peor aun, quemado, cremado y reducido a cenizas. Hubiera sido yo un recuerdo. No solo yo, sino que todo el edificio viejo de madera se hubiera ido en llamas, y con el, todos mis vecinos y sus mascotas. En esos momentos, cuando ya todo había pasado y yo resistía el sueño, a modo de cachita sonaba el tema “Tragedy” de los Hanoi Rocks.

((Las Drogas de Hanoi))