lunes, 4 de junio de 2012

EIBON, Entering Darkness (Aesthetic Death, 2010)

Me rompe el corazón pensar que discos como este puedan caer en el olvido. Mi único consuelo es fantasear con el día en que un grupete de famélicos fanáticos, lo descubra y de a poquitos lo empuje hacia nuevas audiencias, convirtiéndolo en grabación de culto, objeto de pequeñas reseñas nostálgicas que enfatizaran sus cualidades artísticas y que se quejaran de la falta de gusto, tino y oído de nuestra generación.

Me rompe el corazón pensar que cuando llegue aquel día, los franceses de Eibon ya hayan dejado la música como hobbie de juventud y se hayan movido hacia territorios profesionales mas rentables. Imagino que el del vozarron Georges Balafas por esa época ya estará de sous chef en algún restaurancillo turístico en el centro de Paris y que entre preparaciones de foie gras recordara con amargura todas esas veces que rasgo su garganta cantando aquel tema "Convulse to Reign".

Imagino también que los guitarristas Max Hedin y Guillaume Taliercio, descorazonados por que sus riffs fruncidos no los escucho nadie, se tuvieron que mochar el cabello y terminaron como meseros en el restaurante en el que Balafas cocina. Como Paris es tan caro, ambos ya cerca de sus cincuentas, conviven en un departamento sin baño y de una sola habitación, tan chico pero tan chico, que ambos están forzados a compartir cama. Seguros de si mismos como buenos franceses que son, duermen culo a culo dandose la espalda, pero una de esas noches, después de haber ahogado sus penas bebiendo una botella de vino tinto barato y de haber desenfundado sus guitarras acústicas para tocar el primer riff de cada rockero ("Smoke On the Water" de Deep Purple) los dos terminaron jalándose la tripa el uno al otro. Esa misma noche, despues de un cigarrillo Gauloises ambos comparten una pesadilla; Entering Darkness vendió cientos de miles de copias, las suficientes como para que estos se hayan podido comprar casas en las afueras de la ciudad luz y las suficientes como para que Eibon hayan tenido groupies, las suficientes como para que estos hayan conseguido esposas, guapas y protuberantes. Si tan solo, el mundo le hubiera dado bola a este puto disco, esos dos, no se hubieran tenido que tocar esa puta noche después del vino y "Smoke On the Water".

((Entrando a la Oscuridad))