sábado, 26 de enero de 2013

ORISHA SHAKPANA, Spectral Duppymaan Black Metal (Legion of Death, 2010)

Dejenme empezar confesando que entiendo el porque muchos músicos optan por usar un drum machine en lugar de un set de batería real.

Por un lado esta la falta de músicos competentes (a eso hay que añadirle la escasez de gente que entienda la onda del black metal) y por otro esta la gran ventaja de poder trabajar solo; esta practica garantiza que las ideas no sean corrompidas vía el gusto y las limitaciones de otros. Pero lo que no puedo entender es porque dejar que un drum machine (o quizás un órgano Casio) minimice la música de tal modo. La programacion, si bien craneada y modulada, puede lanzar la música a otra estratosfera. Los músicos industriales y experimentales han entendido esto muy bien pero los metaleros aun no han cachado la idea.

Lo digo porque Spectral Duppymaan Black Metal, el tercer larga duración de Orisha Shakpana, sufre de un terrible caso de drum machinitis. Los riffs, aunque primitivos y principiantes, transmiten ese entusiasmo amateur que a veces hace que el black metal sea tan encantador y las voces de Ohene Ifrit son de lo mas crudo que el genero tiene por ofrecer. Pero ese drum machine lo arruina todo mediante su estéril sonido y su inepta programacion. No solo lo arruina sino que lo achica, lo hace una bolita y lo tira al tacho.

Por un lado tenemos una serie de beats limpios que suenan como si salieran de los parlantes mas chiquitos del mundo. El sonido, el ruido es inofensivo, falto de cacofonía, es vacío de substancia y la variación en volumen y tono entre tarola y tons suena tan artificial que es cómico. Ni que decir de los platillos; aquí son un seco rechinar. A eso hay que añadirle la programación, que aunque poco imaginativa cumple su rol funcional de guardar el ritmo. Esta suena a veces a destiempo y otras pues suena como lo que es, un drum machine; una maquina que a pesar de los avances en tecnología es hasta el día de hoy incapaz de reemplazar la inexactitud humana que tanta alma y espíritu le da a la música.

Spectral Duppymaan Black Metal cumple la función de informarnos que el black metal a llegado a lugares tan exótico y ricos en música propia como Jamaica. Es una rareza, optima para los curiosos como su servidor y asumo también para el manojo que suelen visitar este humilde blog de forma regular.

6 comentarios:

Mario Lachy dijo...

Buen review

Anónimo dijo...

Soy el mismo que comentó haccia dias en tu entrada sobe Ifrit, aunque innecesario aqui copio ese comentario:

"Cuando estaba acostumbrado al metal bien producido, la primera vez que me topé con Orisha Shakpana fue una experiencia realmente abominable, tanto así que en el acto borré su música (por el año 2008 más o menos). Luego con el tiempo cuando me fui metiendo en el lado lo-fi del black metal (que me fue gustando de a pocos, muy de a pocos, me volví a topar con la música de este sujeto y me siguió pareciendo caca. Tuvo que pasar un tiempo más a que mis oidos se vayan curtiendo para encontrarle atractivo a su sonido hasta el punto que ayer estuve oyéndolo adictivamente junto a otras bandas de similar calibre musical. En cuanto a lo de racista, pues me parece algo jodido que cuando un blanco es racista solo lo llaman idiota y punto, pero cuando un no-blanco es racista a parte de putearlo se rien en su cara como si el racismo solo fuese un "derecho" negativo de los blancos. En fin... a seguir oyendo black metal chatarrero".

El drum machine fue precisamente una de las razones por la cual el black metal chatarrero tardó mucho en gustarme, pues se le emplea de manera muy monótona y a veces Ifrit se pasa al respecto. Pero una vez que mis oidos se "mierdizaron" (hasta el punto de odiar lo bien producido) ya le encontré encanto a esto como parte de la atmósfera archiamateur. Me parece muy buen disco dentro de sus estándares, aunque debo admitir que quizá no pensaría eso si proviniese de un país reputado en bandas. No sé, a la mierda.

Ignacio Brown dijo...

La verdad Anónimo que a mi hasta ahora se me hace demasiado dificil poder escuchar musica con sonidos como los de la bateria de este disco.

Aun no puedo escuchar a Orisha Shakpana sin pensar que podria haber sido mucho mejor si tan solo se hubiera cuidado mas ese aspecto.

ROCKO dijo...

Tu reseña me ha causado curiosidad de escuchar este disco. A mi eso de las baterías sintéticas nada más no termina por convencerme, me gusta el disco de Mortician, Hacke Up... pero ese sonido Casio pretendiendo ser una bataca me desagrada bastante. Pero tienes razón, en bandas industrialosas, la batería programada suena muy bien... supongo que ya los conoces, pero si no, pégales una oida a The Project Hate, una de mis bandas favoritas.

ROCKO dijo...

Ya lo escuché, no creo que esto le pueda gustar a alguien... y si le gusta, pues que gustos tan malos. Pésima instrumentación, pésima grabación, pésima voz, pésima programación de batería y pésimo cover

Ignacio Brown dijo...

Jaja!

Como dicen, sobre gustos y colores.....