jueves, 28 de marzo de 2013

KAMPFAR, Mellom Skogkledde Aaser (Malicious, 1997)

La palabra ‘pagano’ ha sido bastardizada. Sabes que eso a sucedido cuando la mera mención te trae a la mente imagenes tontas o bochornosas. Escucho la palabra ‘pagano’ y recuerdo a un gordito que trabajaba conmigo en Domino’s Pizza hace unos años. Se llamaba Rob y tenia el cabello larguísimo y una gran panza, además de una gran disposición para el abuso que nuestro jefe le propinaba cada vez que se emputaba cuando Rob le ponía demasiado pepperoni a las pizzas. Rob era un ‘pagano’, al menos así se describía el.

Los fines de semana Rob se reunía con otros nerds y se perdían en los bosques de Missouri mientras jugaban a ser vikingos. Pretendían que era el siglo X y jugaban a la conquista de pueblos ajenos y al rapto de la mujer del prójimo. Para esto, portaban espadas que habían comprado en internet e intercambiaban sus vaqueros por pantalones de piel de zorro que habian comprado en el centro comercial.

Un par de veces Rob me invito a los festejos. ‘There will be lots of ‘chicas’’, me decía mientras me guiñaba el ojo picaramente. Siempre decline pues sabia que a lo que el se refería como 'chicas' eran en mi opinión cachalotes inculeables de 260 libras.

Segun nuestro jefe de Domino’s, a Rob le gustaba jugar al vikingo no porque era un fanático de la historia, ni porque le interesaba revivir el pasado de sus ancestros Europeos, sino porque esos festejos siempre terminaban en orgías en las cuales todo valía. Como les decía, Rob se describía como un ‘pagano’, pero yo mas bien lo describiría como un ‘culero’.

Kampfar por su lado, cuentan los entendidos, compusieron los mejores discos de black metal pagano de la historia, pero a mi, aun después de haber escuchado este Mellom Skogkledde Aaser de arriba abajo cuatro veces, no me consta. Si bien los aires vikingos son plasmados vía melodías triunfalistas con total veracidad, detesto la débil producción pues reduce la música de Kampfar a su mínima expresión. La batería suena como una baqueta golpeando una carpeta y a esa guitarra creo que le quitaron las cuerdas gordas.

Después de un par de repeticiones esto se vuelve menos evidente y uno se acostumbra al black metal de Kampfar; en esos momentos uno puede entretenerse con la nostalgia en coro de “Kledd I Bryne Og Smykket Blodorn”, con aquellos acordes de cuerda que mas suenan a mandolina o banjo, con los gruñidos de Dolk que imagino rinden tributo a la naturaleza y a un pasado ya pasado y hasta con el misero sintetizador que protagoniza el casi todo en “Valgalderkvad”. En esos momentos y por unos pocos minutos imagino que el black metal pagano es un genero de puta madre que se podría convertir en uno de mis favoritos. Luego, regreso a la realidad y me doy cuenta de que eso es imposible.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A pesar de que este rollo no es lo mío, el disco no deja de tener sus buenos momentos… eso sí, la producción es, como dices, flojísima. Una pena, podría ser un gran disco.
Algunos fans de este estilo me fascinan: simpre me pareció un poco pretencioso tener un trabajo de mierda de lunes a viernes y el fin de semana creerte un poderoso guerrero sin igual. O sea, que cambies el gorro de pollo de la cadena de comida rápida por un yelmo no te convierte automáticamente en Jarl. "Metal vikingo para culeros" sintetiza todo esto a la perfección.

Gerhard

Ignacio Brown dijo...

Jaja, hay mucho de eso por aca. No se si hay en España pero la nueva moda por aqui son los Bronies, esos son adultos que tienen una enferma fascinacion con Mi Pequeño Pony, creo que hay hasta convenciones y 'circle jerks'.

Y bueno, tambien estan los Trekkies. Si no haz visto el documental sobre ellos, es increible, hasta gente que ha transformado sus hogares para que parezcan naves espaciales.